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Los días 20 y 21 de junio tuvimos la oportunidad de organizar un curso de verano de la UPV-EHU sobre los “retos y oportunidades de la transición energética en el ámbito local”.

Este curso fue impulsado y organizado por los profesores Aitor Urresti y Álvaro Campos en colaboración con Udalbiltza y Garaje del cambio y parte de una preocupación de los agentes locales (administración local, asociaciones, etc) por cómo desarrollar una transición energética y ecológica justa y cercana que dé respuesta a la ciudadanía.

En el mismo curso contamos con la participación de diversas/os ponentes que nos ayudaron a identificar aquellos retos y oportunidades más concretos que se dan desde una perspectiva legal, técnica y económica. Una mirada holística a la situación presente para indagar en las rutas posibles para avanzar hacia un futuro donde pequeñas comunidades, municipios y comarcas estén en disposición de afrontar una transición energética y ecológica desde una lógica justa y democrática.

Hacia un modelo colaborativo público-social efectivo para afrontar las transiciones energética y ecológica.

 

En la primera jornada del curso se destacan puntos importantes como el impulso claro y decidido desde la Unión Europea y por el resto de administraciones públicas a un modelo de transición energética justa donde la ciudadanía tenga un papel relevante desde la participación en el desarrollo de las mismas. Pero más allá de una apuesta clara y la dotación consiguiente de recursos, es necesario buscar las vías más efectivas para facilitar la llegada de dichos recursos a las administraciones locales, que son las que están en contacto directo con la ciudadanía. Es en la colaboración público-social donde está la palanca de transformación necesaria para afrontar un reto tan importante como es la lucha contra el cambio climático y las transiciones necesarias para hacerlo efectivo.

Para hacer esta apuesta posible tenemos herramientas clave como el Pacto de alcaldías, los “Planes de clima y energía” y el impulso de “Comunidades de energía”. Herramientas que conectan con las motivaciones de la ciudadanía y recogen sus necesidades más urgentes. Además genera una reactivación de la participación en barrios y pequeños municipios, despertando un nuevo sentimiento de pertenencia y consolidando una idea de “cultura climática” a través de un conocimiento compartido que posibilita un modelo de vida más sostenible y coherente con los límites del planeta.

Los planes de clima y energía ayudan a los ayuntamientos a visibilizar su compromiso y apuesta por la lucha contra el cambio climático, además de activar un liderazgo necesario que permita traccionar nuevas formas de gobernanza en colaboración con la ciudadanía y otros agentes.

Dentro de los propios planes de clima y energía es importante que los propios ayuntamientos puedan promover y facilitar la creación de comunidades de energía entre las vecinas y vecinos del municipio, como herramienta para impulsar un modelo de transición energética local. Una oportunidad para poner la energía en manos de las personas. Las comunidades de energía son una herramienta que empodera y da independencia a las personas para decidir sobre cómo consumir energía, pero también sobre qué modelo de vida sostenible quieren para su municipio y su entorno. También es una herramienta social, ya que permite dar solución a diferentes problemas, como los casos de pobreza energética que se puedan identificar en el municipio.

Dentro de las ponencias del curso se puso en valor el modelo de economía social y solidaria, la creación de cooperativas como el modelo más adecuado para canalizar y dar sentido y viabilidad en el tiempo a los proyectos de comunidades de energía. 

Necesitamos una ciudadanía empoderada y organizada para asegurar una transición energética y ecológica justa y democrática.

 

En la segunda jornada, tuvimos la oportunidad de facilitar de la mano de Alfredo Bezos una experiencia real sobre cómo debería ser la activación de un proceso de participación ciudadana en el desarrollo de un plan de clima y energía de un municipio. Un proceso de transformación que va de lo personal a lo colectivo y que permite crear una comunidad más informada y sensibilizada sobre los retos y los impactos del cambio climático en su entorno más cercano y a nivel global. Estos procesos de participación son un ejemplo de gobernanza ya que de su resultado saldrá la hoja de ruta que tanto el ayuntamiento como la ciudadanía pondrán en marcha para afrontar los desafíos climáticos a 2030 y 2050.

Dentro de las dinámicas de participación surgieron otros temas importantes como resultado de la reflexión y conversación de las personas que asistieron al curso. 

Se habló por ejemplo de la escasez de recursos de los municipios pequeños para afrontar estos retos. Aunque existen herramientas disponibles desde entidades como IHOBE y el EVE que dan información, tanto a nivel técnico, como de diferentes modelos de ayudas, estas no se conocen lo suficiente y la tramitación es muy engorrosa. 

El personal técnico de los ayuntamientos está desbordado de trabajo, y no tienen capacidad ni conocimiento para impulsar un modelo de transición energética o un plan de clima y energía. Un problema que tiene mucho que ver con una especialización técnica y jurídica focalizada en el tema de la energía y el medio ambiente. Son necesarias nuevas estructuras, sobre todo administrativas. Resulta difícil encaminar una transición del siglo XXI, con herramientas y procesos del siglo XX.

Como alternativa se plantea el impulso de oficinas de información energética. Una herramienta local especializada, con personal cualificado para facilitar información legal y técnica, especialización para conseguir financiación y sobre todo generar red.

Haciendo un resumen para concluir, el sentir general de las personas que participaron, dejó un mensaje claro: es fundamental generar espacios de conversación y contraste que permita emerger todo el conocimiento, experiencias y la información necesaria para afrontar los retos climáticos y energéticos a los que nos vamos a tener que enfrentar en los próximos años. Las personas necesitan conectar y sentir que no están solas. Solo así es posible avanzar de forma organizada y crear comunidades resilientes y capaces de afrontar los retos sociales, económicos y climáticos de los próximos años.

Desde Garaje del cambio y la UPV-EHU seguiremos generando espacios de colaboración con agentes diversos, como en el caso de este curso con Udalbiltza, para poder seguir avanzando en los retos y desafíos del planeta.